Levantarse por la mañana no es para todos: por qué obligarse a levantarse es malo para la salud
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No todas las personas están hechas para levantarse a las 6 de la mañana.
Las mañanas suelen asociarse a madrugones, planes y nuevos hábitos, pero vamos a intentar averiguar si el despertador de las 6 de la mañana funciona realmente igual para todos. Fox News ha revelado que obligarse a madrugar puede ser perjudicial para el organismo. Resulta que nuestro cuerpo está «sintonizado» de diferentes maneras: alguien es un pájaro mañanero y alguien es un búho, y luchar con el reloj interno puede provocar fatiga, cambios de humor e incluso graves problemas de salud.
Imagínate que te despiertas por la mañana con la sensación de que tu cerebro sigue dormido. Todos tenemos nuestro propio cronotipo, una tendencia natural a estar activos en determinados momentos del día. Algunas personas se despiertan habitualmente temprano y se ponen rápidamente en modo de trabajo, mientras que otras funcionan mejor en las horas nocturnas y utilizan el sueño matutino para completar los ciclos REM (sueño MOR), importantes para el aprendizaje y la regulación emocional.
Si intentas levantarte antes de lo que te permite tu reloj interno, corres el riesgo de perder valiosos ciclos REM, lo que puede provocar una sensación de «energía pero cansancio», cambios de humor e incluso problemas metabólicos.
La importancia de los ciclos
El sueño humano consiste en ciclos repetitivos de 90-110 min que alternan entre el sueño profundo NREM y el sueño REM. El sueño profundo contribuye a la reparación del organismo, la inmunidad y la memoria, mientras que el sueño REM ayuda al aprendizaje, la regulación emocional y la función cerebral.
Alrededor del 40-50% de nuestro cronotipo se establece genéticamente, por lo que forzarnos a despertarnos demasiado pronto no sólo es desagradable, sino potencialmente insalubre.
Las consecuencias de luchar contra tu reloj interno
Las personas que cambian sus rutinas a la fuerza corren mayores riesgos:
- ansiedad y depresión;
- trastornos de la alimentación;
- obesidad;
- apnea del sueño;
- Diabetes de tipo II.
La constancia y la calidad del sueño son más importantes que los madrugones. Los beneficios de un horario temprano suelen ser sociales, más fáciles de compaginar con la jornada laboral tradicional de 9 horas, pero si se fuerza el cambio, el cuerpo paga el precio.
Cómo adaptarte a tu ritmo
Hay formas de «reajustar» suavemente tu reloj interno:
- Horario regular: acuéstate y levántate a la misma hora, incluso los fines de semana.
- Cambios lentos: ajustar la hora de levantarse 15 minutos al día.
- Rituales antes de acostarse: mínimo de aparatos, meditación, baño caliente, infusión.
- Luz y cafeína: la luz del sol por la mañana ayuda a despertarse, pero es mejor aumentar la cafeína con cuidado.
- Terapia de luz: para las personas propensas a la depresión invernal, el uso de una lámpara terapéutica puede mejorar el estado de ánimo.
Sin embargo, si experimentas dificultades importantes con las rutinas o melancolía invernal, merece la pena que acudas a un psiquiatra o especialista del sueño.
No todas las personas están hechas para levantarse a las 6 de la mañana. Intentar ajustarse a las normas aceptadas puede ser perjudicial. En lugar de forzarte a madrugar, es mejor que escuches a tu cuerpo, duermas regularmente y cuides su calidad. Al fin y al cabo, la productividad, el estado de ánimo y la salud no dependen de las horas del despertador, sino de un sueño reparador y reparador.
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