La leña quema el doble de tiempo y el calor no desaparece: un sencillo truco que transformará la calefacción
Foto: de fuentes abiertas
Si alguna vez has encendido una cocina o una sauna con leña, sabrás que incluso una gran pila de troncos no siempre da el resultado deseado.
La mayoría de la gente que tiene una cocina en casa la calienta con leña para mantenerse caliente en invierno. Parece que todo es sencillo, pero hay un problema: la leña se va rápidamente, pero el calor no suele ser suficiente durante mucho tiempo. Por qué ocurre esto y cómo arreglar la situación es nuestro principal secreto.
Si alguna vez has encendido una cocina o un baño con leña, ya lo sabes: ni siquiera un gran puñado de troncos da siempre el resultado deseado. Las polinas arden, la habitación sigue fría y hay que poner leña constantemente. En estos casos, la gente empieza a buscar trucos: con qué impregnar la leña, cómo hacer que arda más tiempo y dé más calor… y al mismo tiempo ahorrar dinero en combustible.
Lo primero que hay que tener en cuenta es la especie de madera. Tiene un impacto directo en el tiempo de combustión y la potencia calorífica. La acacia, el fresno y el ciruelo son densos: arden durante mucho tiempo y desprenden mucho calor. El pino, el álamo, el tilo, el álamo temblón, el abeto y el sauce, por el contrario, arden rápidamente. Manzano, roble, abedul, peral, haya y arce – la categoría media. Así que si el horno «no se calienta», el primer sospechoso es el tipo de combustible.
El segundo punto clave es la técnica de apilado de la leña. La mayoría de la gente se limita a echar los troncos en la cocina, encender el papel del fondo y el fuego sube directamente. ¿El resultado? La leña se quema en cuestión de minutos y el calor desaparece con el humo en la chimenea.
La forma correcta es encender el fuego «capa a capa». En la parte inferior coloca densamente 3-4 troncos gruesos y secos. En el medio – los del medio, y en la parte superior – los más delgados: injertos y corteza de abedul. Y lo más importante – prender fuego desde arriba. El fuego desciende gradualmente hacia abajo, encendiendo primero los troncos centrales y luego los grandes.
El resultado es asombroso: una lengüeta arde durante 3-5 horas, todos los troncos se queman por completo, casi no hay humo y el calor en la habitación es varias veces superior al de un horno convencional. Pruébelo usted mismo y se dará cuenta de que la técnica de estufa adecuada puede convertir la leña ordinaria en una verdadera fuente de calor.