Añade este ingrediente antes de hervir las patatas y saldrán sabrosas, desmenuzables y sabrosas
Foto: de fuentes abiertas
Cómo un insólito componente de un céntimo puede hacer que las patatas cocidas sean sabrosas y tiernas sin mantequilla ni especias innecesarias
Mucha gente hierve las patatas por costumbre: basta con echarlas en agua con sal y esperar a que estén listas. Pero los cocineros experimentados lo aseguran: el sabor y el aroma de este sencillo plato pueden mejorar muchas veces si se añade un solo ingrediente, a primera vista, poco habitual. No interrumpe el sabor natural de las patatas, sino que les da un sabor agradable y hace que la textura sea más tierna.
Qué añadir a la olla antes de hervir las patatas para que queden sabrosas y desmenuzables
El ingrediente secreto es la cáscara de ajo. La cáscara de esta popular hortaliza contiene la mayor cantidad de aceites esenciales, que al calentarse se revelan suave y delicadamente. A diferencia del ajo en sí, la cáscara no hace que el sabor sea acre, amargo o abrume el sabor de la patata, sino que simplemente añade una ligera nota cálida similar a la de un caldo de verduras natural. El resultado es una patata más sabrosa, como cocinada al horno.
Por qué las cáscaras de ajo son perfectas para las patatas cocidas
La cáscara de ajo es un tipo de aromatizante natural. Durante la cocción, desprende compuestos volátiles suaves al agua, que penetran uniformemente en las patatas. Esto confiere al plato un sabor agradable y un ligero olor que recuerda a la sopa casera o al asado. Una ventaja añadida es que las patatas se vuelven más desmenuzables, ya que los aceites esenciales ayudan a ablandar la capa exterior del tubérculo sin que pierdan su forma.
Una vez cocidas, las patatas adquieren un sutil aroma que no se parece en nada al olor del ajo. Es una nota cálida apenas perceptible, que hace más intenso el plato. Estas patatas parecen más caseras, más suaves y realmente sabrosas incluso sin añadir mantequilla. Si se añaden hierbas o un poco de mantequilla, el plato se vuelve aún más expresivo.
Matiz importante: sólo se necesitan unas pocas cáscaras secas por olla. Hay que ponerlas antes de hervir y retirarlas cuando las patatas estén listas. Este sencillo truco no cambia el color del plato, no lo hace picante y es adecuado incluso para quienes no gustan del sabor intenso del ajo.
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