No se trata en absoluto de sabor: ¿cuál es la diferencia entre el vino seco y el que no lo es?
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Los tipos de vino no dependen de la calidad o el sabor del producto final, sino del método de producción
Estamos acostumbrados a hablar del vino como «seco» o «semiseco» en contraposición a «dulce», pero ¿qué significa eso? ¿Por qué no decir «amargo», por ejemplo?
Aunque la terminología ha calado desde hace tiempo entre la gente, su origen se remonta al entorno profesional de los enólogos y tiene un significado concreto y bastante significativo. Este artículo explicará por qué el alcohol se denomina seco y cuál es la diferencia entre los distintos tipos de vino.
Por qué se dice que el vino es seco si es líquido – historia del término
La «sequedad» del vino es un concepto concreto, no sólo una sensación, aunque a lo largo del tiempo haya surgido mucha ambigüedad en torno a ella. En sentido estricto, un vino seco es un vino con un contenido mínimo de azúcar residual.
Durante la fermentación, la levadura convierte el azúcar de la uva en alcohol y dióxido de carbono. Cuando el proceso llega a su fin, casi todo el azúcar ha desaparecido: se denomina vino seco porque el azúcar se fermenta «en seco». El líquido resultante suele contener hasta 4 gramos de azúcar por litro. Así pues, el contenido de azúcar es lo que distingue un vino semiseco de un vino seco. El vino semiseco tiene más azúcar -de 4 a 12 gramos por litro- y el vino semidulce y dulce tiene aún más.
De ahí el primer error: «seco» no significa que el vino no tenga sabor. Al contrario, un vino seco tiene mejor acidez, acidez ácida, notas frutales y minerales. Un vino semiseco parece más suave porque el azúcar suaviza la acidez.
La expresión «alcohol seco» surgió por la misma razón. «Seco» se refiere a una bebida sin azúcar añadido. Así que no sólo los vinos pueden ser secos, sino también, por ejemplo, los vermuts o las sidras, si no están azucarados.
Si tienes ganas, puedes intentar hacer vino de uva en casa y comprobar por ti mismo el factor de las proporciones de azúcar.
La diferencia entre el vino seco y el semiseco se nota ante todo en el sabor y el regusto. Un vino seco es más penetrante y fresco. Un vino semiseco es más suave y su sabor se expresa mejor. Por eso los vinos semisecos suelen recomendarse a los principiantes.
¿Qué es mejor, un vino seco o semiseco?
No hay una respuesta correcta. Desde el punto de vista de la cultura del vino, los vinos secos suelen maridar mejor con la comida y captan mejor los sabores de las uvas y la zona. Los vinos semisecos son buenos porque son más fáciles de beber y resultan adecuados para quienes no gustan de los sabores ácidos.
Así pues, la «sequedad» de un vino no tiene que ver con la sensación en boca o la fuerza, sino con la cantidad de azúcar y el método de producción. Todo lo demás es cuestión de gusto, costumbre y el entorno en el que se coloca el vino en la copa.
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