Chuletas que no necesitan freírse durante horas: una cena sin complicaciones en 10 minutos
Foto: de fuentes abiertas
Estas chuletas combinan perfectamente con una ensalada fresca, verduras o una salsa ligera a base de yogur.
Las tiernas chuletas de pollo con patatas y queso resultan jugosas por dentro y apetitosamente doradas por fuera. La preparación activa sólo lleva unos 10 minutos, y el horno hará el resto. RBC-Ucrania comparte la receta de unas deliciosas chuletas, que serán adecuadas para el almuerzo o la cena, con referencia al post en Conservas y Cocina.
Por qué debería probar esta receta
La combinación de filete de pollo y patatas hace que este plato sea sustancioso pero no pesado. El yogur aporta suavidad a los filetes, y el queso crea una textura agradable y elástica. Además, los ingredientes están disponibles en cualquier supermercado, así que incluso puedes hacer esta cena de forma espontánea.
Ingredientes:
- 500 g de patatas;
- 2 filetes de pollo;
- 1 cebolla;
- 150 g de tomates;
- maíz al gusto;
- 1 huevo;
- 2 cucharadas de yogur desnatado;
- 100 g de queso duro;
- sal, pimienta y pimentón al gusto.
Preparación
- Primero pela las patatas y rállalas con un rallador grueso o córtalas en dados muy pequeños. Pica los filetes de pollo con un cuchillo o en una batidora hasta que queden picados. Pica finamente la cebolla y los tomates, ralla el queso.
- En un bol grande, mezclar el pollo, las patatas, las verduras, el maíz, el huevo y el yogur. Añadir las especias y mezclar bien hasta obtener una masa homogénea. Formar pequeñas hamburguesas y colocarlas en una bandeja de horno forrada con papel de hornear.
- Precalentar el horno a 180°C y hornear durante unos 35 minutos. Si las patatas no parecen lo bastante blandas, dejar la bandeja otros 10 minutos para que las chuletas queden aún más tiernas.
Con qué acompañar las chuletas
Estas chuletas van bien con una ensalada fresca, verduras o una salsa ligera a base de yogur. Están buenas tanto calientes como templadas, por lo que incluso son adecuadas para un tentempié rápido al día siguiente.
Esta sencilla receta lo demuestra: no hace falta pasarse medio día en la cocina para preparar una comida casera de restaurante. A veces basta con unos pocos ingredientes, un poco de inspiración y la cena está lista.
Observaciones: