Después de los 50, estas cosas no tendrán sentido: a qué deberías renunciar ahora para vivir una vida feliz
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A esta edad, se empieza a tener una idea más clara de lo que realmente importa y de lo que sólo ocupaba energía y tiempo
En la edad adulta cambian los valores, las prioridades y la visión de la vida. Los psicólogos recomiendan renunciar a algunos hábitos, creencias y cosas para vivir de forma más fácil, libre y consciente.
Cumplir cincuenta años no significa terminar, sino tener las cosas claras. A esta edad, uno empieza a tener un sentido más claro de lo que realmente importa y de lo que sólo le ha quitado energía y tiempo. Muchas cosas que antes parecían importantes pierden sentido después de los cincuenta. El problema es que la mayoría de ellas pueden dejarse ir mucho antes y ahora la vida es más fácil. Desprenderse de cosas innecesarias no es una restricción, sino una liberación de lo que ya no sirve para tu felicidad, salud y paz interior.
Qué hábitos debes abandonar después de los 50 para vivir una vida plena
- Esforzarse constantemente por demostrar algo a alguien. A medida que pasan los años, te das cuenta de que no necesitas demostrar tu valor. A partir de los 50, el deseo de impresionar, justificar o competir con los demás se vuelve simplemente innecesario. Si renuncias a ello ahora, puedes liberar una enorme cantidad de energía.
- Cumplir las expectativas de los demás. Los roles sociales del «así son las cosas», «lo que dirá la gente»… todo eso va perdiendo fuerza. A partir de los 50, se hace evidente que no hay que vivir según los guiones de los demás, sino según los propios sentimientos. Cuanto antes te lo permitas, más plena será tu vida.
- Miedo al cambio. A una edad madura, una persona se da cuenta de que la estabilidad sin desarrollo es estancamiento. Después de los 50, el miedo a lo nuevo no es precaución, sino autocontrol. Si aprendes a aceptar el cambio ahora, la vida será más flexible e interesante.
- Relaciones tóxicas. La tolerancia al malestar psicológico disminuye drásticamente con la edad. Después de los 50, se hace especialmente palpable que el compañerismo debe llenarse o acabarse. Abandonar las relaciones tóxicas no es crueldad, sino autocuidado.
- Acumular cosas «por si acaso». La acumulación de material ya no se asocia con la seguridad. A partir de los 50, el espacio, la facilidad y el orden cobran más importancia. Cuanto antes empieces a deshacerte de cosas innecesarias, más libre será tu sensación interior.
- Poner la vida «en pausa». Después de los 50, la frase «aún tendré tiempo» cambia a «quiero vivir ahora». Por eso hay que dejar de esperar el momento perfecto para la alegría, los viajes, los cambios y la realización de los sueños.
- La autocrítica como método de motivación. En la juventud, la autocrítica parece ser un motor de desarrollo. Pero a medida que envejecemos, se hace evidente: es agotador. Después de los 50, lo primero es el apoyo, no la insatisfacción constante con uno mismo.
- Compararse con los demás. Después de los 50, resulta obvio que cada uno tiene su propio ritmo, camino y sentido de la vida. Las comparaciones pierden toda utilidad y sólo destruyen la armonía interior.
- Sobreempleo sin alegría. Trabajar por trabajar, el ajetreo constante sin placer deja de tener sentido. A partir de los 50, la gente empieza a valorar más el tiempo que el estatus.
- La creencia de que lo mejor ha quedado atrás. Es una de las ilusiones más peligrosas. La vida no se acaba después de los 50, sólo cambia de forma. Abandonar este pensamiento abre el camino a un nuevo significado, paz y profundidad.