Cómo preparar rápidamente una cazuela de requesón sin harina ni almidón
Foto: de fuentes abiertas
El guiso queda tierno, aireado y con un ligero toque de caramelo por encima.
Si buscas un postre que combine ligereza, bondad y el sabor de la infancia, esta cazuela de requesón se convertirá en tu nuevo favorito. Sin harina y sin almidón, pero con la opción de añadirle cualquier fruto del bosque, se adapta perfectamente a la dieta moderna e incluso puede convertirse en un «pequeño festín» semanal en tu mesa.
La cazuela de cuajada es un clásico que puede prepararse sin demasiadas complicaciones. Su secreto está en unos ingredientes sencillos y asequibles y en su versatilidad, ya que puedes cambiar fácilmente el relleno según la estación o el estado de ánimo. Aprende a hacerla bien en la página Historias sabrosas
Receta
Ingredientes:
- Cuajada – 600-700 g.
- Huevo 1 ud.
- Nata agria – 3 cdas.
- Azúcar de vainilla – 1 cda.
- Azúcar – 1-2 cucharadas.
- Bayas (arándanos, frambuesas, fresas, mezcla de bayas congeladas).
Preparación:
- Mezclar el requesón, el huevo, la nata agria, el azúcar de vainilla y el azúcar. Para una textura perfecta, utilice una batidora de inmersión, hará que la masa quede tierna y homogénea.
- Añade las bayas y remueve suavemente con una cuchara. De esta forma no se aplastarán, sino que se repartirán uniformemente por la cazuela.
- Extiende la mezcla en un molde, preferiblemente forrado con papel pergamino.
- Introducir el molde en el horno precalentado a 160°C y hornear durante 50-60 minutos en la modalidad arriba-abajo.
La cazuela sale tierna, aireada y con un ligero color caramelo por encima. Las bayas del interior aportan frescura y un sabor brillante.
Este postre es ideal para quienes aprecian la rapidez y sencillez de preparación, pero no están dispuestos a sacrificar el sabor. Además, la cazuela sin harina ni almidón es una opción estupenda para una merienda ligera o el desayuno. La cazuela de cuajada sin harina ni almidón no es sólo un postre, sino una pequeña alegría culinaria que a menudo puede permitirse. La sencillez de su preparación, el mínimo de ingredientes y el máximo de sabor lo convierten en una opción ideal para la cocina ucraniana moderna.