Lo que realmente hace feliz a un matrimonio: resultados de un estudio mundial
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La satisfacción conyugal depende de muchos factores
Los psicólogos llevan décadas intentando averiguar qué hace que un matrimonio sea feliz y estable. Aunque el nivel de estudios y los ingresos son importantes, hay otros factores que siguen siendo cruciales para la satisfacción conyugal.
Como escribe el doctor Lawrence T. White para Psychology Today, la conexión emocional, el comportamiento de la pareja y la capacidad de no distanciarse pueden desempeñar un papel mucho más importante. Dado que la satisfacción conyugal depende de muchos factores a la vez, merece la pena tener en cuenta no sólo los indicadores positivos, sino también las señales de posibles dificultades. En particular, los altos niveles de ansiedad, el miedo al abandono, los problemas económicos, las enfermedades crónicas y un gran número de hijos suelen asociarse a matrimonios menos armoniosos.
Al mismo tiempo, la mayoría de los estudios anteriores se han realizado en países occidentales, lo que pone en duda su universalidad. Para colmar esta laguna, la investigadora alemana Ina Grau y su equipo analizaron los datos de más de 15.000 personas casadas de 65 países de seis continentes. Los participantes en el estudio rellenaron cuestionarios sobre rasgos de personalidad, estilo de apego, niveles de estrés, agresividad y satisfacción conyugal.
Los resultados mostraron que factores como la educación, el número de hijos o los bajos niveles de neuroticismo tenían muy poco efecto sobre la calidad del matrimonio. Por el contrario, la responsabilidad y la baja agresividad resultaron ser más significativos. Los predictores universales más potentes de un matrimonio infeliz fueron tres factores:
- abandono habitual de la pareja;
- conversaciones frecuentes sobre la ruptura;
- falta de intimidad emocional.
Según el autor de la columna, estas conclusiones parecen obvias, pero en la práctica la gente suele ignorarlas, fiándose de las emociones. El enamoramiento puede eclipsar la capacidad de evaluar sobriamente a la pareja, mientras que otros se dan cuenta de las señales de alarma mucho antes. Aconseja escuchar no sólo al corazón, sino también al sentido común.